JANE WAKEFIELD
U
na empresa china abrirá una planta para fabricar robots que
sustituirán a 500.000 de sus trabajadores. Distintos tipos de
autómatas son ya responsables de mantener nuestros correos
electrónicos libres de spam, nos ayudan a comprar por internet, pilo-
tan aviones y, si Google logra materializar sus planes, conducirán tam-
bién nuestros automóviles.
"La inteligencia artificial ya ha conquistado su espacio en nuestro
día a día", aseguró Neil Jacobstein, responsable del Departamento de
Inteligencia Artificial de la Universidad de la Singularidad en Estados
Unidos. "Se emplean en la industria médica para agilizar la burocracia
legal, en el diseño y en las automotrices", agregó.
Y cada día los algoritmos que influyen en nuestras vidas entre
bambalinas se vuelven más precisos e inteligentes. Esto sitúa al ser
humano muy cerca de uno de los mayores retos del mundo moder-
no: el momento en el que las máquinas sean tan inteligentes como
los seres humanos.
El profesor Jacobstein prevé que ese hito sucederá a mediados de la
década de 2020. Y se pregunta cuál será el rol del hombre en una so-
ciedad dominada por la inteligencia de las máquinas
Menos trabajo, ¿menor salario?
Los robots están presentes en la industria médica, automotriz, dise-
ño y burocracia legal, entre otros sectores.
Para comenzar con una idea tentadora los expertos aseguran que
podremos tirarnos panza arriba más a menudo.
¿Supondrá esto una reducción de los salarios? ¿O que un robot
reemplazará por completo nuestro trabajo y nos quedaremos sin él?
¿Podría el ser humano ser eliminado definitivamente de la cadena de
decisiones?
No tener que trabajar para vivir, o no tener siquiera la opción de en-
contrar empleo podría suponer un inmenso cambio social en un mun-
do en el que la norma es trabajar para vivir.
La empresa china Hon Hai, la mayor manufacturera de productos
electrónicos del mundo, anunció que abrirá una planta para construir
los robots que reemplazarán a 500.000 de sus trabajadores.
"La inteligencia artificial será la causa de un significativo aumento
del desempleo, pero eso no necesariamente será sinónimo de pobre-
za", opinó Jacobstein. Para él, ésta y otras tecnologías "van a generar
grandes cantidades de riqueza".
El reto para Jacobstein es renegociar con las personas el contrato so-
bre cómo se distribuye la riqueza. Y su aproximación al tema es optimis-
ta: visualiza a los hombres y las máquinas trabajando codo con codo y
en armonía. "La mejor combinación para solucionar un problema es
siempre un equipo formado por seres humanos y autómatas", aseguró.
Los robots ya están aquí: ¿nos dejarán
pronto sin trabajo?
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